Gana un libro por el primer mes de vida de Entre estantes y cuadernos.
Only lost children
martes, 29 de abril de 2014
miércoles, 29 de enero de 2014
sábado, 4 de enero de 2014
¡Concurso literario!
Gana libros participando en el concurso de http://letraslibrosymas.blogspot.com.es/
martes, 22 de octubre de 2013
Capítulo 7: Si me dices que me quede, cambiaré de opinión.
— Eh… Perdona, ¿qué
haces aquí?
— Pues solo estaba… —
Danielle se gira de repente y se queda sin habla — pues, eh, eso, pasaba por
aquí y… eso…
— Por supuesto, me lo
has dejado todo muy claro jaja
— Yo… — Esos ojos
azules — Lo siento, quiero decir que pasaba por aquí y esta casita me llamó la
atención. Pero no te preocupes, ya me iba.
Danielle intenta escapar de la situación, no esperaba esto para nada, no
en ese momento, no en ese lugar. Pero aquel chico no es tan fácil de esquivar.
— Tranquila, no tengo
ningún problema. ¿Sabes? Solía jugar aquí de pequeño y hacía tiempo que no
venía por aquí. Este lugar me trae buenos recuerdos.
— Ah, pues me alegro…
— Danielle evita mirarle a los ojos, o simplemente mirarle. ¿De verdad no le ha
reconocido? Bueno, no sabe de qué se extraña, era obvio que él se había
olvidado de ella. En cambio a ella le resulta imposible no reconocer esos ojos
azules, esa sonrisa que, aunque ya no está torcida, sigue siendo igual que hace
10 años. — Espero que te diviertas, ¿eh? Chao.
Una vez más, Dani intenta salir de aquello
y, una vez más, sin éxito.
— Por cierto, soy
Niall — El chico sonríe y le tiende la mano a Danielle en forma de saludo.
— No soy tonta — dice
sin pensar — quiero decir, que te he visto en la tele y esas cosas. Mi amiga es
una especie de obsesa tuya… — Intenta arreglarlo, pero más bien parece que lo
está empeorando, así que decide devolverle el saludo y fingir como que no ha
dicho nada — Yo soy Da… yane... Me llamo Dayane.
El chico vuelve a reír. Es increíble como algunas cosas nunca cambian,
su risa le transporta al pasado, como si nunca nada hubiera cambiado entre
ellos. Pero todo ha cambiado. Y ahora está ahí, cara a cara con el chico que
una vez significó tanto para ella y este ni si quiera es capaz de recordarla…
— ¿Eres de por aquí,
Dayane?
En serio, ¿a qué vienen tantas preguntas? Danielle solo quiere correr
lejos de allí, no quiere meter más la pata.
— Pues no, soy del
sur. Y por cierto, debería irme ya que me están esperando en casa — Miente,
sabe de sobra que no habrá nadie esperando a que vuelva.
— Ah, pues te
acompaño, así de paso me paseo por aquí que hacía tiempo que no venía.
— ¿Qué? ¿Por qué?
Quiero decir… ¿No tienes miedo de que las fans locas me reconozcan?
Una vez más esa risa
— No te preocupes,
uno se acostumbra, y aquí tampoco hay tanta gente.
— De verdad, no
tienes por qué molestarte, que vivo muy lejos eh.
Y Danielle baja casi corriendo de la casita del árbol y empieza a andar
a paso ligero por la calle. Pero en cuanto se da cuenta, tiene a Niall a su
lado andando.
— ¿No me has oído?
Que no quiero que me acompañes — Intenta sonar enfadada, pero en realidad ha
parecido más una niña pequeña caprichosa.
— Jajaja, ¿cómo sabes
que te estoy acompañando? Simplemente estoy andando por la calle, y no puedes
prohibirme ir por la calle.
Danielle se para de golpe, deshacerse de este chico va a ser más difícil
de lo que esperaba.
— ¿Siempre eres así de insistente y
cabezota?
Por primera
vez desde que se han visto, sus miradas se han cruzado, aunque Dani no tarda
mucho en apartar la vista y mirar al suelo sonrojada. Niall sonríe, Dayane le
parece una chica muy peculiar, además es muy mona.
— No, la verdad es que suelo ser peor.
— Pues vaya…
— ¿Sabes? — Interrumpe él de nuevo —
Me recuerdas a alguien.
Danielle se
altera muchi y busca cualquier medio para escapar y, por suerte, antes de que
pueda responder su teléfono suena. Aunque no sabe si esto es mejor o peor,
porque ahora va a tener que enfrentarse a Tessa. Mentir a dos bandos, qué
locura. Cuando deseaba una vida más emocionante no se refería precisamente a
esto.
— Tengo que contestar al teléfono, es
privado… Lo siento…
— No te preocupes, creo que ya he sido
demasiado pesado por hoy.
— Tranquilo, solo un poco — ambos
sonríen a la vez. Sin duda habría sido una escena bonita para cualquier película
o novela si se hubiese dado en otras condiciones.
— ¿Sería mucho pedir volver a verte?
Esta
pregunta pilla por sorpresa a Danielle. No sabe qué contestar, su parte de niña
le grita que diga que sí, pero su parte de adolescente resentida le dice que
no, que después de todo lo que pasó por él, no puede perdonarle.
— Pues… Yo… — su teléfono sigue
sonando, Demi Lovato no deja de cantar mientras Tessa espera ansiosamente en la
otra línea del teléfono.
— Será mejor que lo cojas. Pero toma —
Niall saca de su bolsillo un sobre y se lo da a Danielle — Espero verte. — Y,
tras decir esto, se da media vuelta y se va.
Danielle
está casi paralizada, no sabe cómo asimilar todo lo que acaba de pasar. Coge el
teléfono y no dura mucho la llamada
— Tess, no puedo hablar, te llamo en
cuanto llegue a casa… Ninguna novedad — y cuelga.
Está muy
cansada de mentir, sobretodo de mentir a personas que le importan. Sabe que las
mentiras no traen consigo nada bueno, pero necesita tiempo para pensar qué
hacer. Maldito destino, por una vez podría haber separado estos caminos para
siempre. Si hace un día cualquier persona le hubiera propuesto pasar un día con
Niall Horan habría dicho mil veces que no, se habría negado hasta a verle de
lejos. En cambio, ahora sentía hasta encanto por él, ser adorable siempre ha
sido una de sus mejores cualidades… Y sí, sin duda le sigue odiando.
sábado, 12 de octubre de 2013
Capítulo 6: Recuerdos de medianoche.
— ¿Cómo
vas? — Es la quinta vez que Tessa llama a Danielle en las últimas dos horas en
busca de alguna novedad.
— Igual
que hace 10 minutos Tess. Aquí no hay nada interesante.
— ¿Pero
te has movido ya de zona?
— Pues…
no… pero tendré que examinar esta bien para no perder ningún detalle, ¿no? Danielle ya no sabe qué excusas poner, simplemente no quiere moverse, no quiere
arriesgarse a encontrar lo que está buscando, qué irónico.
— Está
bien, pero no pierdas tanto tiempo anda. — Y cuelga. Su amiga sí se lo está
tomando todo muy en serio.
Después de llevar un rato andando, se da cuenta de que sin
querer casi ha llegado a su antiguo barrio. Está en el que era su parque
favorito, allí vivió muchos momentos alegres con sus padres, sus amigos y con…
Bueno, qué más da. Se sienta en uno de los bancos e intenta pensar qué es lo
que se supone que debe hacer ahora. Solo se le ocurren excusas y más excusas,
se acabarán agotando. De repente, una voz por detrás la llama…
— ¿Danielle?
Danielle se sobresalta al escucharla, estaba demasiado
sumergida en sus pensamientos. Mira para atrás y le ve,
— ¿Danielle
Miller? — Es una chica más o menos de su edad, algo bajita y con una media
melena castaña y unos ojos verdes muy grandes. Danielle en seguida la reconoce,
fue compañera suya en pre-escolar. — Qué fuerte, casi no te había reconocido
con ese pelo. Y… Esas gafas negras y esa gorra… ¡Cualquiera diría que estás
espiando a alguien o haciendo de agente secreto! Llevaba mucho tiempo sin
verte, dame un abrazo anda.
Las dos chicas se abrazan. Danielle no sabe qué decir, no
esperaba tener que saludar a nadie por aquí, precisamente por eso se había
vestido así.
— Hola
Kate. Sí, cuánto tiempo… ¿Qué tal todo? Te veo muy bien — Nada mejor que fingir
interés para desviar conversaciones.
— Muy
bien la verdad, y bueno, a ti no hace falta que te pregunte. Te ves estupenda,
has cambiado muchísimo. ¿Qué te trae por aquí?
— Pues…
Nada, he venido a pasear y a… ya sabes, ver a gente.
— ¿Gente?
¿A nadie en particular? No me mientas Dani, ¡que de pequeñas éramos muy amigas!
— Y suelta una risilla horrible que la pone muy nerviosa. Ya recuerda por qué
no volvió a llamarla desde que se mudó.
— Pues
sí, a mi abuela, tengo que pedirle que venga a casa, mis padres se han ido de
viaje y ya sabes, no quieren dejarme sola.
— Ah,
a tu abuela… Bueno, pensaba que era a otra persona. Pero vale, no te entretengo
más. ¡A ver si nos vemos pronto y recordamos viejos tiempos! Que te vaya todo
bien Dani.
Y Kate se va, con un paso bastante acelerado. ¡Menuda
maruja! Igualita a su madre, si ya se lo decía mamá de pequeña, en esa familia
no hay más que víboras.
Danielle vuelve a emprender su camino andando. Su cabeza no
sabe a dónde va, pero su corazón la guía y de nuevo llega a otro sitio que le
trae tantísimos recuerdos.
Sube las escaleras colgadas en el tronco de aquel, cuando
era pequeña parecía que era más fácil escalarlo… Al subir, se impresiona de lo
poco que ha cambiado aquel lugar en los últimos 10 años. Está lleno de polvo, y
con menos cosas, pero todo lo demás sigue igual. Danielle se sienta en el suelo
y empieza a examinar las paredes pintadas de aquella casita del árbol donde
ella solía jugar con su mejor amigo cuando era pequeña. “D+N Mejores amigos por
siempre”. ¿Por qué los ‘siempre’ suelen durar tan poco? Uno dice ‘siempre’ pensando
en un largo periodo de tiempo y, cuando menos te das cuenta, esa palabra ha
perdido todo su significado. ¿Por qué las cosas tienen que cambiar tanto en
poco tiempo? Son simples preguntas sin respuestas. Podría tirarse allí horas y
nunca conseguiría una respuesta realmente satisfactoria, y últimamente tiene
demasiadas cosas en la cabeza como para hacer de filósofa ahora. Sigue mirando
la casita, cada esquina de ese lugar le trae miles de recuerdos. Bajo una manta
ve que sobresale algo y, al inclinarse a cogerlo, no puede creerse lo que ve.
Es una foto. En ella aparecen Niall y ella sentados en esa misma cabaña
comiendo un pastel. No recordaba esa foto, pero recuerda bien ese día, fue el
día de su sexto cumpleaños. Recuerda que su madre hizo un pastel y le animó a
invitar a amigas a celebrarlo, pero ella simplemente llevó el pastel a la
casita y se lo comió junto a la única persona con la que de verdad le
interesaba celebrarlo…
*Hace 11 años*
— ¡Feliz
cumpleaños!
Danielle no podía creerlo. Al llegar a la casita, se
encontró que Niall la había decorado con muchos globos y cintas de creerlo. Al
verla subir, se lanzó a darle un gran abrazo.
— Jo,
vaya, muchas gracias James. No me esperaba esto para nada… Mi madre ha hecho
tarta, ¿quieres?
— ¡Claro!
Las tartas de tu madre son las mejores.
Después de un rato comiendo, Niall le dio a Danielle su
regalo de cumpleaños: una muñeca y una carta.
— No
tendrías que haberte molestado, para mí el mejor regalo es que siempre estés
conmigo…
— Bueno
— sonrió aquel niño de sonrisa torcida —
entonces tendrás siempre el mejor regalo.
…
Danielle sonríe mirando aquella foto, incluso parece que una
lagrimilla cae por su mejilla. Se guarda la foto en el bolsillo. Cree recordar
que aún tiene aquella carta guardada por algún sitio... Tal vez la busque
cuando vuelva a casa. Pero lo mejor será que por ahora se vaya ya…
— Eh… Perdona, ¿qué haces aquí?
martes, 1 de octubre de 2013
Capítulo 5: Que alguien me lleve a otro mundo.
Bueno, pues después de semanas vuelvo a subir. Pido perdón por la tardanza, pero desde que he vuelto a empezar las clases he sufrido un stock creativo, la depresión post-vacacional me sienta muy mal... A partir de ahora no subiré tan seguido como antes, pero intentaré no tardar tanto, promise. Y ahora, aquí os dejo otra vez con la historia.
— Bueno
Tess, me tengo que ir a clase, luego hablamos…
— Vale,
luego hablamos y te cuento si he descubierto algo.
— Claro…
— Dice Danielle mientras se va alejando poco a poco — ¡Adiós!
Y echa a correr, menudos días le esperan…
En casa, Dani intenta estudiar algo, en clase no ha estado
atenta intentando procesar todo lo que le ha pasado aquella mañana, pero ahora
tampoco puede concentrarse. El chico que le gusta le ha hablado, tiene que
inventarse muchas excusas para Tessa… Por no hablar de su nuevo y llamativo pelo,
del que es bastante difícil olvidarse.
Así que se tumba en su casa e intenta olvidarse de todo
aunque sea por un rato. Pero la calma le dura menos aún de lo que esperaba,
porque suena su móvil, tiene un whatsapp de Tess, tiene el presentimiento de que
no será nada bueno… Y tiene razón. “Tía, no te lo vas a creer, pero dicen que
Niall ha cogido un vuelo justo hoy para venir”. Venga ya, todo parece una broma
ahora mismo, “ammm, ¿y qué me quieres decir con eso?” le contesta Danielle,
intentando actuar como que no le importa. Su amiga en seguida contesta, “pues
habrá que aplazar la búsqueda!!! Empezamos hoy mismo.”, “no puedo, tengo que
estudiar, últimamente no estoy muy al día en clase”, sabe que por muchas
excusas que ponga nada podrá hacer que
su amiga se compadezca de ella, pero tiene que intentarlo… “Voy de camino a tu
casa, no acepto no’s por respuesta”, “En serio, Tess, que no puedo…”. Pero ya
no contesta, dentro de pocos minutos la tendrá en su casa hablando de Niall,
más Niall y solo Niall. Menudo planazo.
Mientras espera a Tessa, la madre de Dani entra en su
habitación.
— Cielo,
tu padre y yo estaremos fuera una semana, viaje de negocios…
— ¿En
serio? ¿Otra vez?
— Bueno,
ya sabes como es esto… — Dani nota la culpabilidad en su voz y decide no hacer más
comentarios, sabe que sus padres lo dan todo por ella y, además, ya está
acostumbrada a eso de que no estén nunca, así que realmente no le importa.
— Bueno
vale, pasadlo bien — Intenta poner una sonrisa de aprobación, pero le sale una
sonrisa más bien sarcástica.
— Tu
abuela vendrá esta noche a quedarse contigo.
— Genial
— Estar con la abuela es prácticamente lo mismo que estar sola, se pasa la vida
durmiendo o cotilleando con las demás abuelas del barrio.
Justo en ese momento, el timbre de la puerta la salva de más
conversaciones incómodas con su madre. ¿Hace cuánto que no tiene una
conversación larga e interesante con sus padres? Ni lo recuerda.
Al abrir la puerta, encuentra a su amiga más emocionada de
lo que esperaba, que entra rápidamente en su casa y se sienta en el sofá.
Increíblemente, saca de su mochila mapas y planos de la ciudad señalados y
muchas otras hojas que, sinceramente, no le interesa saber qué son.
— ¿Qué
es todo esto Tess?
— Tendremos
que organizarnos, ¿no? — Ni si quiera deja que Dani conteste — He organizado la
ciudad por secciones por las que nos separaremos para mirar. Tú te encargarás
de la zona este y centro, mientras yo del oeste y el norte. Obviamente no he
contado nuestra zona porque sabría si alguna vez vivió aquí…
Danielle deja de escuchar a su amiga y se le ocurre una
idea.
— Espera,
mejor yo me ocupo del norte. Quiero decir… Viví allí en mi infancia, me conozco
la zona.
— Tienes
razón, no había caído en eso… Aunque no creo que sea por el norte, porque si
hubiera vivido allí lo habría conocido, ¿no? — Tessa suelta una risa y Danielle
intenta imitarla con una risilla nerviosa. Su amiga la matará si se entera de
algo, pero ahora ya es tarde para echarse atrás. — Pues entonces esto ya —
continúa hablando su amiga — empezamos ya.
— ¿Ya
ya? ¿Ya de ya?
— Pues
claro, es viernes, ¿tienes algo mejor que hacer?
La verdad es que no, no es que tenga una gran vida social,
así que va a ser difícil poder escaparse de esta…
— Tú
empieza por los barrios del oeste y yo empezaré por los del este, si te enteras
de algo, avísame en seguida.
— ¿Y
qué se supone que tengo que hacer? ¿Ir casa por casa pitando y preguntando si
son familia de Niall James Horan?
De repente su amiga muestra una amplia sonrisa de
satisfacción que asusta a Danielle.
— Si
hasta te has aprendido su nombre completo, estoy orgullosa de ti — Y finge que
llora de emoción mientras Dani se sonroja mucho, menudo fallo acaba de cometer. Claro que sabe su nombre completo, ella era la única que le llamaba James sólo para llamarle de forma especial a como lo hacían los demás... — Bueno, tú solo paséate y si ves algún movimiento extraño me avisas. Total, es
el primer día de búsqueda, aún nos queda mucho trabajo… Venga, no perdamos más
tiempo y pongámonos manos a la obra.
Yupi. De nuevo, menudos días le esperan.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Capítulo 4: Eres como Londres, con tu propio estilo.
— ¡¿Se
puede saber qué me has hecho en el pelo?!
— Te
dije que esto no se me daba bien.
— ¡Solo
tenías que tintarme las puntas! ¡Me has tintado media melena! Así queda fatal…
— Lo
siento jolines, se me fue la brocha un poco…
Danielle no podía parar de mirar atónita su reflejo en el
espejo.
— ¿Y
ahora qué hago? No me gusta…
— ¿Por
qué no te tintas todo el pelo?
— ¿De
este color? ¿Estás loca?
— Mejor
que ahora seguro que se queda. Confía en mí.
— Lo
de que confíe en ti ahora mismo no es un buen consejo…
— No
me puedo creer que tenga todo el pelo rosa. — Dice Danielle sin dejar de
mirarse, no sabe si reír o llorar.
— Tampoco
está tan mal… Es un color bonito. Además, ¿no querías un cambio?
— Pero
esto, esto es demasiado radical. Se van a reír de mí, y mis padres me matarán.
— No
exageres mujer, si esto se lleva ahora mucho…
— No
intentes arreglarlo. Bueno, me voy, mañana nos vemos en clase. Si sigo con
vida, claro.
— Adiós
y… lo siento, pero recuerda no ponerte nada naranja ni rojo, no combinan con tu
pelo, jajajaja
— Ja-ja,
qué graciosa.
Al llegar a casa sigue sin haber nadie, seguramente sus
padres no volverán hasta tarde y cuando ellos se levanten al día siguiente ella
ya se habrá ido, así es casi siempre. Pero bueno, así por ahora no tendrá que
dar explicaciones sobre su cambio de look.
Danielle se mira una vez más en el espejo, ese color rosa
clarito tampoco le queda tan mal con su piel blanca y sus ojos azules… pero sigue
pensando que es demasiado, con lo sencilla que es ella… Parece una muñeca, como si fuera una versión pequeña de Nicki Minaj.
Lo mejor es que se vaya a dormir ya, mañana será un día
nuevo y lo verá todo de distinta forma.
— Menos
mal que hiciste caso a mi consejo, esa camiseta gris queda genial con tu nuevo
look — Qué forma más graciosa tiene su amiga de darle los buenos días.
Al entrar al instituto, Danielle sintió como todas las
miradas y cuchicheos se centraban en ella, con lo que odia ser el centro de
atención y que la gente la mire mucho…
— Qué
graciosa estás últimamente Tess.
— ¿Dani?
¿Eres tú? Wow, menudo cambio…
Las dos amigas se dan la vuelta y se dan cuenta de que quien
está hablando es nada más y nada menos que Michael, uno de los más guapo y
populares del instituto.
— ¿Qué?
¿Me dices a mí? — Danielle está casi sin palabras, aquel chico realmente se
está dirigiendo a ella. Nunca antes le había hablado excepto para pedirle algo.
— Claro,
¿a quién sino? Estás muy guapa. — Dice Michael sonriendo.
Qué sonrisa tan bonita tiene, piensa Danielle. ¿Qué chica
del instituto nunca ha estado colada por él?
— Mm
gracias — contesta Danielle tímidamente.
— ¿Sabes?
Deberíamos ir a tomar algo alguna vez. Si quieres, claro.
¿Cómo? ¿Realmente sus oídos estaban oyendo lo que oyen?
— Pues…
ehh… sí, claro.
— Genial,
pues nos vemos pronto.
El chico se fue, dejando a las dos amigas aún sorprendidas y
con la boca abierta.
— ¿Qué
acaba de pasar? — Tessa es la primera en
hablar.
— Esperaba
que me lo dijeras tú, porque yo sigo sin entenderlo.
— ¡Tu
pelo ha enamorado al buenorro del instituto! Me merezco un aplauso.
— Ni
lo sueñes.
— Bueno,
pues por lo menos un gracias. ¡Dani y Mike forever!
— Qué
tonta eres, cállate anda, seguro que lo ha dicho por cumplir…
— Pues
esa sonrisilla… no sé yo, seguro que pronto te llama para quedar y quién sabe
qué puede pasar. — El tono de su amiga es muy sugerente, lo que hace a Dani
soltar una carcajada.
— Pues
le diré que no si me lo pregunta.
— ¿Qué?
¿Por qué?
— Tenemos
un concierto que preparar, ¿no? — Dice Dani para intentar hacer cambiar de tema
a su amiga.
— ¡Oh!
De eso quería hablarte. No te lo vas a creer, pero dicen que Niall podría venir
aquí unos días antes, a ver a su familia.
— ¿Aquí?
¿Aquí, aquí?
— Claro,
¿a qué ‘aquí’ sino va a ser?
La cara de alegría de Danielle pronto cambia a un gesto de
preocupación.
— Y…
¿sabes dónde va a estar? — pregunta, intentando no parecer muy alterada.
— No,
¡pero investigando un poco seguro que lo encontramos!
Danielle se siente fatal, ella sabe dónde encontrar a su
familia, de pequeña estuvo miles de veces en casa de sus primos y sus abuelos,
pero no puede decírselo a Tessa o le hará ir con ella… Pero está tan ilusionada
que tampoco puede mentirle…
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