martes, 22 de octubre de 2013

Capítulo 7: Si me dices que me quede, cambiaré de opinión.

     Eh… Perdona, ¿qué haces aquí?



     Pues solo estaba… — Danielle se gira de repente y se queda sin habla — pues, eh, eso, pasaba por aquí y… eso…
     Por supuesto, me lo has dejado todo muy claro jaja
     Yo… — Esos ojos azules — Lo siento, quiero decir que pasaba por aquí y esta casita me llamó la atención. Pero no te preocupes, ya me iba.

Danielle intenta escapar de la situación, no esperaba esto para nada, no en ese momento, no en ese lugar. Pero aquel chico no es tan fácil de esquivar.

     Tranquila, no tengo ningún problema. ¿Sabes? Solía jugar aquí de pequeño y hacía tiempo que no venía por aquí. Este lugar me trae buenos recuerdos.
     Ah, pues me alegro… — Danielle evita mirarle a los ojos, o simplemente mirarle. ¿De verdad no le ha reconocido? Bueno, no sabe de qué se extraña, era obvio que él se había olvidado de ella. En cambio a ella le resulta imposible no reconocer esos ojos azules, esa sonrisa que, aunque ya no está torcida, sigue siendo igual que hace 10 años. — Espero que te diviertas, ¿eh? Chao.

Una vez más, Dani intenta salir de aquello y, una vez más, sin éxito.

     Por cierto, soy Niall — El chico sonríe y le tiende la mano a Danielle en forma de saludo.
     No soy tonta — dice sin pensar — quiero decir, que te he visto en la tele y esas cosas. Mi amiga es una especie de obsesa tuya… — Intenta arreglarlo, pero más bien parece que lo está empeorando, así que decide devolverle el saludo y fingir como que no ha dicho nada — Yo soy Da… yane... Me llamo Dayane.

El chico vuelve a reír. Es increíble como algunas cosas nunca cambian, su risa le transporta al pasado, como si nunca nada hubiera cambiado entre ellos. Pero todo ha cambiado. Y ahora está ahí, cara a cara con el chico que una vez significó tanto para ella y este ni si quiera es capaz de recordarla…

     ¿Eres de por aquí, Dayane?

En serio, ¿a qué vienen tantas preguntas? Danielle solo quiere correr lejos de allí, no quiere meter más la pata.

     Pues no, soy del sur. Y por cierto, debería irme ya que me están esperando en casa — Miente, sabe de sobra que no habrá nadie esperando a que vuelva.
     Ah, pues te acompaño, así de paso me paseo por aquí que hacía tiempo que no venía.
     ¿Qué? ¿Por qué? Quiero decir… ¿No tienes miedo de que las fans locas me reconozcan?

Una vez más esa risa

     No te preocupes, uno se acostumbra, y aquí tampoco hay tanta gente.
     De verdad, no tienes por qué molestarte, que vivo muy lejos eh.

Y Danielle baja casi corriendo de la casita del árbol y empieza a andar a paso ligero por la calle. Pero en cuanto se da cuenta, tiene a Niall a su lado andando.

     ¿No me has oído? Que no quiero que me acompañes — Intenta sonar enfadada, pero en realidad ha parecido más una niña pequeña caprichosa.
     Jajaja, ¿cómo sabes que te estoy acompañando? Simplemente estoy andando por la calle, y no puedes prohibirme ir por la calle.

Danielle se para de golpe, deshacerse de este chico va a ser más difícil de lo que esperaba.

     ¿Siempre eres así de insistente y cabezota?

Por primera vez desde que se han visto, sus miradas se han cruzado, aunque Dani no tarda mucho en apartar la vista y mirar al suelo sonrojada. Niall sonríe, Dayane le parece una chica muy peculiar, además es muy mona.

     No, la verdad es que suelo ser peor.
     Pues vaya…
     ¿Sabes? — Interrumpe él de nuevo — Me recuerdas a alguien.

Danielle se altera muchi y busca cualquier medio para escapar y, por suerte, antes de que pueda responder su teléfono suena. Aunque no sabe si esto es mejor o peor, porque ahora va a tener que enfrentarse a Tessa. Mentir a dos bandos, qué locura. Cuando deseaba una vida más emocionante no se refería precisamente a esto.

     Tengo que contestar al teléfono, es privado… Lo siento…
     No te preocupes, creo que ya he sido demasiado pesado por hoy.
     Tranquilo, solo un poco — ambos sonríen a la vez. Sin duda habría sido una escena bonita para cualquier película o novela si se hubiese dado en otras condiciones.
     ¿Sería mucho pedir volver a verte?

Esta pregunta pilla por sorpresa a Danielle. No sabe qué contestar, su parte de niña le grita que diga que sí, pero su parte de adolescente resentida le dice que no, que después de todo lo que pasó por él, no puede perdonarle.

     Pues… Yo… — su teléfono sigue sonando, Demi Lovato no deja de cantar mientras Tessa espera ansiosamente en la otra línea del teléfono.
     Será mejor que lo cojas. Pero toma — Niall saca de su bolsillo un sobre y se lo da a Danielle — Espero verte. — Y, tras decir esto, se da media vuelta y se va.

Danielle está casi paralizada, no sabe cómo asimilar todo lo que acaba de pasar. Coge el teléfono y no dura mucho la llamada

     Tess, no puedo hablar, te llamo en cuanto llegue a casa… Ninguna novedad — y cuelga.


Está muy cansada de mentir, sobretodo de mentir a personas que le importan. Sabe que las mentiras no traen consigo nada bueno, pero necesita tiempo para pensar qué hacer. Maldito destino, por una vez podría haber separado estos caminos para siempre. Si hace un día cualquier persona le hubiera propuesto pasar un día con Niall Horan habría dicho mil veces que no, se habría negado hasta a verle de lejos. En cambio, ahora sentía hasta encanto por él, ser adorable siempre ha sido una de sus mejores cualidades… Y sí, sin duda le sigue odiando.

sábado, 12 de octubre de 2013

Capítulo 6: Recuerdos de medianoche.

    ¿Cómo vas? — Es la quinta vez que Tessa llama a Danielle en las últimas dos horas en busca de alguna novedad.
    Igual que hace 10 minutos Tess. Aquí no hay nada interesante.
    ¿Pero te has movido ya de zona?
    Pues… no… pero tendré que examinar esta bien para no perder ningún detalle, ¿no?  Danielle ya no sabe qué excusas poner, simplemente no quiere moverse, no quiere arriesgarse a encontrar lo que está buscando, qué irónico.
    Está bien, pero no pierdas tanto tiempo anda. — Y cuelga. Su amiga sí se lo está tomando todo muy en serio.

Después de llevar un rato andando, se da cuenta de que sin querer casi ha llegado a su antiguo barrio. Está en el que era su parque favorito, allí vivió muchos momentos alegres con sus padres, sus amigos y con… Bueno, qué más da. Se sienta en uno de los bancos e intenta pensar qué es lo que se supone que debe hacer ahora. Solo se le ocurren excusas y más excusas, se acabarán agotando. De repente, una voz por detrás la llama…

    ¿Danielle?

Danielle se sobresalta al escucharla, estaba demasiado sumergida en sus pensamientos. Mira para atrás y le ve,

    ¿Danielle Miller? — Es una chica más o menos de su edad, algo bajita y con una media melena castaña y unos ojos verdes muy grandes. Danielle en seguida la reconoce, fue compañera suya en pre-escolar. — Qué fuerte, casi no te había reconocido con ese pelo. Y… Esas gafas negras y esa gorra… ¡Cualquiera diría que estás espiando a alguien o haciendo de agente secreto! Llevaba mucho tiempo sin verte, dame un abrazo anda.

Las dos chicas se abrazan. Danielle no sabe qué decir, no esperaba tener que saludar a nadie por aquí, precisamente por eso se había vestido así.

    Hola Kate. Sí, cuánto tiempo… ¿Qué tal todo? Te veo muy bien — Nada mejor que fingir interés para desviar conversaciones.
    Muy bien la verdad, y bueno, a ti no hace falta que te pregunte. Te ves estupenda, has cambiado muchísimo. ¿Qué te trae por aquí?
    Pues… Nada, he venido a pasear y a… ya sabes, ver a gente.
    ¿Gente? ¿A nadie en particular? No me mientas Dani, ¡que de pequeñas éramos muy amigas! — Y suelta una risilla horrible que la pone muy nerviosa. Ya recuerda por qué no volvió a llamarla desde que se mudó.
    Pues sí, a mi abuela, tengo que pedirle que venga a casa, mis padres se han ido de viaje y ya sabes, no quieren dejarme sola.
    Ah, a tu abuela… Bueno, pensaba que era a otra persona. Pero vale, no te entretengo más. ¡A ver si nos vemos pronto y recordamos viejos tiempos! Que te vaya todo bien Dani.

Y Kate se va, con un paso bastante acelerado. ¡Menuda maruja! Igualita a su madre, si ya se lo decía mamá de pequeña, en esa familia no hay más que víboras.
Danielle vuelve a emprender su camino andando. Su cabeza no sabe a dónde va, pero su corazón la guía y de nuevo llega a otro sitio que le trae tantísimos recuerdos.
Sube las escaleras colgadas en el tronco de aquel, cuando era pequeña parecía que era más fácil escalarlo… Al subir, se impresiona de lo poco que ha cambiado aquel lugar en los últimos 10 años. Está lleno de polvo, y con menos cosas, pero todo lo demás sigue igual. Danielle se sienta en el suelo y empieza a examinar las paredes pintadas de aquella casita del árbol donde ella solía jugar con su mejor amigo cuando era pequeña. “D+N Mejores amigos por siempre”. ¿Por qué los ‘siempre’ suelen durar tan poco? Uno dice ‘siempre’ pensando en un largo periodo de tiempo y, cuando menos te das cuenta, esa palabra ha perdido todo su significado. ¿Por qué las cosas tienen que cambiar tanto en poco tiempo? Son simples preguntas sin respuestas. Podría tirarse allí horas y nunca conseguiría una respuesta realmente satisfactoria, y últimamente tiene demasiadas cosas en la cabeza como para hacer de filósofa ahora. Sigue mirando la casita, cada esquina de ese lugar le trae miles de recuerdos. Bajo una manta ve que sobresale algo y, al inclinarse a cogerlo, no puede creerse lo que ve. Es una foto. En ella aparecen Niall y ella sentados en esa misma cabaña comiendo un pastel. No recordaba esa foto, pero recuerda bien ese día, fue el día de su sexto cumpleaños. Recuerda que su madre hizo un pastel y le animó a invitar a amigas a celebrarlo, pero ella simplemente llevó el pastel a la casita y se lo comió junto a la única persona con la que de verdad le interesaba celebrarlo…

*Hace 11 años*

    ¡Feliz cumpleaños!

Danielle no podía creerlo. Al llegar a la casita, se encontró que Niall la había decorado con muchos globos y cintas de creerlo. Al verla subir, se lanzó a darle un gran abrazo.

    Jo, vaya, muchas gracias James. No me esperaba esto para nada… Mi madre ha hecho tarta, ¿quieres?
    ¡Claro! Las tartas de tu madre son las mejores.

Después de un rato comiendo, Niall le dio a Danielle su regalo de cumpleaños: una muñeca y una carta.

    No tendrías que haberte molestado, para mí el mejor regalo es que siempre estés conmigo…
    Bueno — sonrió aquel niño de sonrisa torcida  — entonces tendrás siempre el mejor regalo.


Danielle sonríe mirando aquella foto, incluso parece que una lagrimilla cae por su mejilla. Se guarda la foto en el bolsillo. Cree recordar que aún tiene aquella carta guardada por algún sitio... Tal vez la busque cuando vuelva a casa. Pero lo mejor será que por ahora se vaya ya…


— Eh… Perdona, ¿qué haces aquí?

martes, 1 de octubre de 2013

Capítulo 5: Que alguien me lleve a otro mundo.

Bueno, pues después de semanas vuelvo a subir. Pido perdón por la tardanza, pero desde que he vuelto a empezar las clases he sufrido un stock creativo, la depresión post-vacacional me sienta muy mal... A partir de ahora no subiré tan seguido como antes, pero intentaré no tardar tanto, promise. Y ahora, aquí os dejo otra vez con la historia. 






    Bueno Tess, me tengo que ir a clase, luego hablamos…
    Vale, luego hablamos y te cuento si he descubierto algo.
    Claro… — Dice Danielle mientras se va alejando poco a poco — ¡Adiós!

Y echa a correr, menudos días le esperan…

En casa, Dani intenta estudiar algo, en clase no ha estado atenta intentando procesar todo lo que le ha pasado aquella mañana, pero ahora tampoco puede concentrarse. El chico que le gusta le ha hablado, tiene que inventarse muchas excusas para Tessa… Por no hablar de su nuevo y llamativo pelo, del que es bastante difícil olvidarse.
Así que se tumba en su casa e intenta olvidarse de todo aunque sea por un rato. Pero la calma le dura menos aún de lo que esperaba, porque suena su móvil, tiene un whatsapp de Tess, tiene el presentimiento de que no será nada bueno… Y tiene razón. “Tía, no te lo vas a creer, pero dicen que Niall ha cogido un vuelo justo hoy para venir”. Venga ya, todo parece una broma ahora mismo, “ammm, ¿y qué me quieres decir con eso?” le contesta Danielle, intentando actuar como que no le importa. Su amiga en seguida contesta, “pues habrá que aplazar la búsqueda!!! Empezamos hoy mismo.”, “no puedo, tengo que estudiar, últimamente no estoy muy al día en clase”, sabe que por muchas excusas que ponga nada  podrá hacer que su amiga se compadezca de ella, pero tiene que intentarlo… “Voy de camino a tu casa, no acepto no’s por respuesta”, “En serio, Tess, que no puedo…”. Pero ya no contesta, dentro de pocos minutos la tendrá en su casa hablando de Niall, más Niall y solo Niall. Menudo planazo.
Mientras espera a Tessa, la madre de Dani entra en su habitación.

    Cielo, tu padre y yo estaremos fuera una semana, viaje de negocios…
    ¿En serio? ¿Otra vez?
    Bueno, ya sabes como es esto… — Dani nota la culpabilidad en su voz y decide no hacer más comentarios, sabe que sus padres lo dan todo por ella y, además, ya está acostumbrada a eso de que no estén nunca, así que realmente no le importa.
    Bueno vale, pasadlo bien — Intenta poner una sonrisa de aprobación, pero le sale una sonrisa más bien sarcástica.
    Tu abuela vendrá esta noche a quedarse contigo.
    Genial — Estar con la abuela es prácticamente lo mismo que estar sola, se pasa la vida durmiendo o cotilleando con las demás abuelas del barrio.

Justo en ese momento, el timbre de la puerta la salva de más conversaciones incómodas con su madre. ¿Hace cuánto que no tiene una conversación larga e interesante con sus padres? Ni lo recuerda.
Al abrir la puerta, encuentra a su amiga más emocionada de lo que esperaba, que entra rápidamente en su casa y se sienta en el sofá. Increíblemente, saca de su mochila mapas y planos de la ciudad señalados y muchas otras hojas que, sinceramente, no le interesa saber qué son.

    ¿Qué es todo esto Tess?
    Tendremos que organizarnos, ¿no? — Ni si quiera deja que Dani conteste — He organizado la ciudad por secciones por las que nos separaremos para mirar. Tú te encargarás de la zona este y centro, mientras yo del oeste y el norte. Obviamente no he contado nuestra zona porque sabría si alguna vez vivió aquí…

Danielle deja de escuchar a su amiga y se le ocurre una idea.

    Espera, mejor yo me ocupo del norte. Quiero decir… Viví allí en mi infancia, me conozco la zona.
    Tienes razón, no había caído en eso… Aunque no creo que sea por el norte, porque si hubiera vivido allí lo habría conocido, ¿no? — Tessa suelta una risa y Danielle intenta imitarla con una risilla nerviosa. Su amiga la matará si se entera de algo, pero ahora ya es tarde para echarse atrás. — Pues entonces esto ya — continúa hablando su amiga — empezamos ya.
    ¿Ya ya? ¿Ya de ya?
    Pues claro, es viernes, ¿tienes algo mejor que hacer?

La verdad es que no, no es que tenga una gran vida social, así que va a ser difícil poder escaparse de esta…

    Tú empieza por los barrios del oeste y yo empezaré por los del este, si te enteras de algo, avísame en seguida.
    ¿Y qué se supone que tengo que hacer? ¿Ir casa por casa pitando y preguntando si son familia de Niall James Horan?

De repente su amiga muestra una amplia sonrisa de satisfacción que asusta a Danielle.

    Si hasta te has aprendido su nombre completo, estoy orgullosa de ti — Y finge que llora de emoción mientras Dani se sonroja mucho, menudo fallo acaba de cometer. Claro que sabe su nombre completo, ella era la única que le llamaba James sólo para llamarle de forma especial a como lo hacían los demás... — Bueno, tú solo paséate y si ves algún movimiento extraño me avisas. Total, es el primer día de búsqueda, aún nos queda mucho trabajo… Venga, no perdamos más tiempo y pongámonos manos a la obra.

Yupi. De nuevo, menudos días le esperan.