martes, 22 de octubre de 2013

Capítulo 7: Si me dices que me quede, cambiaré de opinión.

     Eh… Perdona, ¿qué haces aquí?



     Pues solo estaba… — Danielle se gira de repente y se queda sin habla — pues, eh, eso, pasaba por aquí y… eso…
     Por supuesto, me lo has dejado todo muy claro jaja
     Yo… — Esos ojos azules — Lo siento, quiero decir que pasaba por aquí y esta casita me llamó la atención. Pero no te preocupes, ya me iba.

Danielle intenta escapar de la situación, no esperaba esto para nada, no en ese momento, no en ese lugar. Pero aquel chico no es tan fácil de esquivar.

     Tranquila, no tengo ningún problema. ¿Sabes? Solía jugar aquí de pequeño y hacía tiempo que no venía por aquí. Este lugar me trae buenos recuerdos.
     Ah, pues me alegro… — Danielle evita mirarle a los ojos, o simplemente mirarle. ¿De verdad no le ha reconocido? Bueno, no sabe de qué se extraña, era obvio que él se había olvidado de ella. En cambio a ella le resulta imposible no reconocer esos ojos azules, esa sonrisa que, aunque ya no está torcida, sigue siendo igual que hace 10 años. — Espero que te diviertas, ¿eh? Chao.

Una vez más, Dani intenta salir de aquello y, una vez más, sin éxito.

     Por cierto, soy Niall — El chico sonríe y le tiende la mano a Danielle en forma de saludo.
     No soy tonta — dice sin pensar — quiero decir, que te he visto en la tele y esas cosas. Mi amiga es una especie de obsesa tuya… — Intenta arreglarlo, pero más bien parece que lo está empeorando, así que decide devolverle el saludo y fingir como que no ha dicho nada — Yo soy Da… yane... Me llamo Dayane.

El chico vuelve a reír. Es increíble como algunas cosas nunca cambian, su risa le transporta al pasado, como si nunca nada hubiera cambiado entre ellos. Pero todo ha cambiado. Y ahora está ahí, cara a cara con el chico que una vez significó tanto para ella y este ni si quiera es capaz de recordarla…

     ¿Eres de por aquí, Dayane?

En serio, ¿a qué vienen tantas preguntas? Danielle solo quiere correr lejos de allí, no quiere meter más la pata.

     Pues no, soy del sur. Y por cierto, debería irme ya que me están esperando en casa — Miente, sabe de sobra que no habrá nadie esperando a que vuelva.
     Ah, pues te acompaño, así de paso me paseo por aquí que hacía tiempo que no venía.
     ¿Qué? ¿Por qué? Quiero decir… ¿No tienes miedo de que las fans locas me reconozcan?

Una vez más esa risa

     No te preocupes, uno se acostumbra, y aquí tampoco hay tanta gente.
     De verdad, no tienes por qué molestarte, que vivo muy lejos eh.

Y Danielle baja casi corriendo de la casita del árbol y empieza a andar a paso ligero por la calle. Pero en cuanto se da cuenta, tiene a Niall a su lado andando.

     ¿No me has oído? Que no quiero que me acompañes — Intenta sonar enfadada, pero en realidad ha parecido más una niña pequeña caprichosa.
     Jajaja, ¿cómo sabes que te estoy acompañando? Simplemente estoy andando por la calle, y no puedes prohibirme ir por la calle.

Danielle se para de golpe, deshacerse de este chico va a ser más difícil de lo que esperaba.

     ¿Siempre eres así de insistente y cabezota?

Por primera vez desde que se han visto, sus miradas se han cruzado, aunque Dani no tarda mucho en apartar la vista y mirar al suelo sonrojada. Niall sonríe, Dayane le parece una chica muy peculiar, además es muy mona.

     No, la verdad es que suelo ser peor.
     Pues vaya…
     ¿Sabes? — Interrumpe él de nuevo — Me recuerdas a alguien.

Danielle se altera muchi y busca cualquier medio para escapar y, por suerte, antes de que pueda responder su teléfono suena. Aunque no sabe si esto es mejor o peor, porque ahora va a tener que enfrentarse a Tessa. Mentir a dos bandos, qué locura. Cuando deseaba una vida más emocionante no se refería precisamente a esto.

     Tengo que contestar al teléfono, es privado… Lo siento…
     No te preocupes, creo que ya he sido demasiado pesado por hoy.
     Tranquilo, solo un poco — ambos sonríen a la vez. Sin duda habría sido una escena bonita para cualquier película o novela si se hubiese dado en otras condiciones.
     ¿Sería mucho pedir volver a verte?

Esta pregunta pilla por sorpresa a Danielle. No sabe qué contestar, su parte de niña le grita que diga que sí, pero su parte de adolescente resentida le dice que no, que después de todo lo que pasó por él, no puede perdonarle.

     Pues… Yo… — su teléfono sigue sonando, Demi Lovato no deja de cantar mientras Tessa espera ansiosamente en la otra línea del teléfono.
     Será mejor que lo cojas. Pero toma — Niall saca de su bolsillo un sobre y se lo da a Danielle — Espero verte. — Y, tras decir esto, se da media vuelta y se va.

Danielle está casi paralizada, no sabe cómo asimilar todo lo que acaba de pasar. Coge el teléfono y no dura mucho la llamada

     Tess, no puedo hablar, te llamo en cuanto llegue a casa… Ninguna novedad — y cuelga.


Está muy cansada de mentir, sobretodo de mentir a personas que le importan. Sabe que las mentiras no traen consigo nada bueno, pero necesita tiempo para pensar qué hacer. Maldito destino, por una vez podría haber separado estos caminos para siempre. Si hace un día cualquier persona le hubiera propuesto pasar un día con Niall Horan habría dicho mil veces que no, se habría negado hasta a verle de lejos. En cambio, ahora sentía hasta encanto por él, ser adorable siempre ha sido una de sus mejores cualidades… Y sí, sin duda le sigue odiando.

sábado, 12 de octubre de 2013

Capítulo 6: Recuerdos de medianoche.

    ¿Cómo vas? — Es la quinta vez que Tessa llama a Danielle en las últimas dos horas en busca de alguna novedad.
    Igual que hace 10 minutos Tess. Aquí no hay nada interesante.
    ¿Pero te has movido ya de zona?
    Pues… no… pero tendré que examinar esta bien para no perder ningún detalle, ¿no?  Danielle ya no sabe qué excusas poner, simplemente no quiere moverse, no quiere arriesgarse a encontrar lo que está buscando, qué irónico.
    Está bien, pero no pierdas tanto tiempo anda. — Y cuelga. Su amiga sí se lo está tomando todo muy en serio.

Después de llevar un rato andando, se da cuenta de que sin querer casi ha llegado a su antiguo barrio. Está en el que era su parque favorito, allí vivió muchos momentos alegres con sus padres, sus amigos y con… Bueno, qué más da. Se sienta en uno de los bancos e intenta pensar qué es lo que se supone que debe hacer ahora. Solo se le ocurren excusas y más excusas, se acabarán agotando. De repente, una voz por detrás la llama…

    ¿Danielle?

Danielle se sobresalta al escucharla, estaba demasiado sumergida en sus pensamientos. Mira para atrás y le ve,

    ¿Danielle Miller? — Es una chica más o menos de su edad, algo bajita y con una media melena castaña y unos ojos verdes muy grandes. Danielle en seguida la reconoce, fue compañera suya en pre-escolar. — Qué fuerte, casi no te había reconocido con ese pelo. Y… Esas gafas negras y esa gorra… ¡Cualquiera diría que estás espiando a alguien o haciendo de agente secreto! Llevaba mucho tiempo sin verte, dame un abrazo anda.

Las dos chicas se abrazan. Danielle no sabe qué decir, no esperaba tener que saludar a nadie por aquí, precisamente por eso se había vestido así.

    Hola Kate. Sí, cuánto tiempo… ¿Qué tal todo? Te veo muy bien — Nada mejor que fingir interés para desviar conversaciones.
    Muy bien la verdad, y bueno, a ti no hace falta que te pregunte. Te ves estupenda, has cambiado muchísimo. ¿Qué te trae por aquí?
    Pues… Nada, he venido a pasear y a… ya sabes, ver a gente.
    ¿Gente? ¿A nadie en particular? No me mientas Dani, ¡que de pequeñas éramos muy amigas! — Y suelta una risilla horrible que la pone muy nerviosa. Ya recuerda por qué no volvió a llamarla desde que se mudó.
    Pues sí, a mi abuela, tengo que pedirle que venga a casa, mis padres se han ido de viaje y ya sabes, no quieren dejarme sola.
    Ah, a tu abuela… Bueno, pensaba que era a otra persona. Pero vale, no te entretengo más. ¡A ver si nos vemos pronto y recordamos viejos tiempos! Que te vaya todo bien Dani.

Y Kate se va, con un paso bastante acelerado. ¡Menuda maruja! Igualita a su madre, si ya se lo decía mamá de pequeña, en esa familia no hay más que víboras.
Danielle vuelve a emprender su camino andando. Su cabeza no sabe a dónde va, pero su corazón la guía y de nuevo llega a otro sitio que le trae tantísimos recuerdos.
Sube las escaleras colgadas en el tronco de aquel, cuando era pequeña parecía que era más fácil escalarlo… Al subir, se impresiona de lo poco que ha cambiado aquel lugar en los últimos 10 años. Está lleno de polvo, y con menos cosas, pero todo lo demás sigue igual. Danielle se sienta en el suelo y empieza a examinar las paredes pintadas de aquella casita del árbol donde ella solía jugar con su mejor amigo cuando era pequeña. “D+N Mejores amigos por siempre”. ¿Por qué los ‘siempre’ suelen durar tan poco? Uno dice ‘siempre’ pensando en un largo periodo de tiempo y, cuando menos te das cuenta, esa palabra ha perdido todo su significado. ¿Por qué las cosas tienen que cambiar tanto en poco tiempo? Son simples preguntas sin respuestas. Podría tirarse allí horas y nunca conseguiría una respuesta realmente satisfactoria, y últimamente tiene demasiadas cosas en la cabeza como para hacer de filósofa ahora. Sigue mirando la casita, cada esquina de ese lugar le trae miles de recuerdos. Bajo una manta ve que sobresale algo y, al inclinarse a cogerlo, no puede creerse lo que ve. Es una foto. En ella aparecen Niall y ella sentados en esa misma cabaña comiendo un pastel. No recordaba esa foto, pero recuerda bien ese día, fue el día de su sexto cumpleaños. Recuerda que su madre hizo un pastel y le animó a invitar a amigas a celebrarlo, pero ella simplemente llevó el pastel a la casita y se lo comió junto a la única persona con la que de verdad le interesaba celebrarlo…

*Hace 11 años*

    ¡Feliz cumpleaños!

Danielle no podía creerlo. Al llegar a la casita, se encontró que Niall la había decorado con muchos globos y cintas de creerlo. Al verla subir, se lanzó a darle un gran abrazo.

    Jo, vaya, muchas gracias James. No me esperaba esto para nada… Mi madre ha hecho tarta, ¿quieres?
    ¡Claro! Las tartas de tu madre son las mejores.

Después de un rato comiendo, Niall le dio a Danielle su regalo de cumpleaños: una muñeca y una carta.

    No tendrías que haberte molestado, para mí el mejor regalo es que siempre estés conmigo…
    Bueno — sonrió aquel niño de sonrisa torcida  — entonces tendrás siempre el mejor regalo.


Danielle sonríe mirando aquella foto, incluso parece que una lagrimilla cae por su mejilla. Se guarda la foto en el bolsillo. Cree recordar que aún tiene aquella carta guardada por algún sitio... Tal vez la busque cuando vuelva a casa. Pero lo mejor será que por ahora se vaya ya…


— Eh… Perdona, ¿qué haces aquí?

martes, 1 de octubre de 2013

Capítulo 5: Que alguien me lleve a otro mundo.

Bueno, pues después de semanas vuelvo a subir. Pido perdón por la tardanza, pero desde que he vuelto a empezar las clases he sufrido un stock creativo, la depresión post-vacacional me sienta muy mal... A partir de ahora no subiré tan seguido como antes, pero intentaré no tardar tanto, promise. Y ahora, aquí os dejo otra vez con la historia. 






    Bueno Tess, me tengo que ir a clase, luego hablamos…
    Vale, luego hablamos y te cuento si he descubierto algo.
    Claro… — Dice Danielle mientras se va alejando poco a poco — ¡Adiós!

Y echa a correr, menudos días le esperan…

En casa, Dani intenta estudiar algo, en clase no ha estado atenta intentando procesar todo lo que le ha pasado aquella mañana, pero ahora tampoco puede concentrarse. El chico que le gusta le ha hablado, tiene que inventarse muchas excusas para Tessa… Por no hablar de su nuevo y llamativo pelo, del que es bastante difícil olvidarse.
Así que se tumba en su casa e intenta olvidarse de todo aunque sea por un rato. Pero la calma le dura menos aún de lo que esperaba, porque suena su móvil, tiene un whatsapp de Tess, tiene el presentimiento de que no será nada bueno… Y tiene razón. “Tía, no te lo vas a creer, pero dicen que Niall ha cogido un vuelo justo hoy para venir”. Venga ya, todo parece una broma ahora mismo, “ammm, ¿y qué me quieres decir con eso?” le contesta Danielle, intentando actuar como que no le importa. Su amiga en seguida contesta, “pues habrá que aplazar la búsqueda!!! Empezamos hoy mismo.”, “no puedo, tengo que estudiar, últimamente no estoy muy al día en clase”, sabe que por muchas excusas que ponga nada  podrá hacer que su amiga se compadezca de ella, pero tiene que intentarlo… “Voy de camino a tu casa, no acepto no’s por respuesta”, “En serio, Tess, que no puedo…”. Pero ya no contesta, dentro de pocos minutos la tendrá en su casa hablando de Niall, más Niall y solo Niall. Menudo planazo.
Mientras espera a Tessa, la madre de Dani entra en su habitación.

    Cielo, tu padre y yo estaremos fuera una semana, viaje de negocios…
    ¿En serio? ¿Otra vez?
    Bueno, ya sabes como es esto… — Dani nota la culpabilidad en su voz y decide no hacer más comentarios, sabe que sus padres lo dan todo por ella y, además, ya está acostumbrada a eso de que no estén nunca, así que realmente no le importa.
    Bueno vale, pasadlo bien — Intenta poner una sonrisa de aprobación, pero le sale una sonrisa más bien sarcástica.
    Tu abuela vendrá esta noche a quedarse contigo.
    Genial — Estar con la abuela es prácticamente lo mismo que estar sola, se pasa la vida durmiendo o cotilleando con las demás abuelas del barrio.

Justo en ese momento, el timbre de la puerta la salva de más conversaciones incómodas con su madre. ¿Hace cuánto que no tiene una conversación larga e interesante con sus padres? Ni lo recuerda.
Al abrir la puerta, encuentra a su amiga más emocionada de lo que esperaba, que entra rápidamente en su casa y se sienta en el sofá. Increíblemente, saca de su mochila mapas y planos de la ciudad señalados y muchas otras hojas que, sinceramente, no le interesa saber qué son.

    ¿Qué es todo esto Tess?
    Tendremos que organizarnos, ¿no? — Ni si quiera deja que Dani conteste — He organizado la ciudad por secciones por las que nos separaremos para mirar. Tú te encargarás de la zona este y centro, mientras yo del oeste y el norte. Obviamente no he contado nuestra zona porque sabría si alguna vez vivió aquí…

Danielle deja de escuchar a su amiga y se le ocurre una idea.

    Espera, mejor yo me ocupo del norte. Quiero decir… Viví allí en mi infancia, me conozco la zona.
    Tienes razón, no había caído en eso… Aunque no creo que sea por el norte, porque si hubiera vivido allí lo habría conocido, ¿no? — Tessa suelta una risa y Danielle intenta imitarla con una risilla nerviosa. Su amiga la matará si se entera de algo, pero ahora ya es tarde para echarse atrás. — Pues entonces esto ya — continúa hablando su amiga — empezamos ya.
    ¿Ya ya? ¿Ya de ya?
    Pues claro, es viernes, ¿tienes algo mejor que hacer?

La verdad es que no, no es que tenga una gran vida social, así que va a ser difícil poder escaparse de esta…

    Tú empieza por los barrios del oeste y yo empezaré por los del este, si te enteras de algo, avísame en seguida.
    ¿Y qué se supone que tengo que hacer? ¿Ir casa por casa pitando y preguntando si son familia de Niall James Horan?

De repente su amiga muestra una amplia sonrisa de satisfacción que asusta a Danielle.

    Si hasta te has aprendido su nombre completo, estoy orgullosa de ti — Y finge que llora de emoción mientras Dani se sonroja mucho, menudo fallo acaba de cometer. Claro que sabe su nombre completo, ella era la única que le llamaba James sólo para llamarle de forma especial a como lo hacían los demás... — Bueno, tú solo paséate y si ves algún movimiento extraño me avisas. Total, es el primer día de búsqueda, aún nos queda mucho trabajo… Venga, no perdamos más tiempo y pongámonos manos a la obra.

Yupi. De nuevo, menudos días le esperan.



jueves, 12 de septiembre de 2013

Capítulo 4: Eres como Londres, con tu propio estilo.


    ¡¿Se puede saber qué me has hecho en el pelo?!
    Te dije que esto no se me daba bien.
    ¡Solo tenías que tintarme las puntas! ¡Me has tintado media melena! Así queda fatal…
    Lo siento jolines, se me fue la brocha un poco…
Danielle no podía parar de mirar atónita su reflejo en el espejo.
    ¿Y ahora qué hago? No me gusta…
    ¿Por qué no te tintas todo el pelo?
    ¿De este color? ¿Estás loca?
    Mejor que ahora seguro que se queda. Confía en mí.
    Lo de que confíe en ti ahora mismo no es un buen consejo…

    No me puedo creer que tenga todo el pelo rosa. — Dice Danielle sin dejar de mirarse, no sabe si reír o llorar.
    Tampoco está tan mal… Es un color bonito. Además, ¿no querías un cambio?
    Pero esto, esto es demasiado radical. Se van a reír de mí, y mis padres me matarán.
    No exageres mujer, si esto se lleva ahora mucho…
    No intentes arreglarlo. Bueno, me voy, mañana nos vemos en clase. Si sigo con vida, claro.
    Adiós y… lo siento, pero recuerda no ponerte nada naranja ni rojo, no combinan con tu pelo, jajajaja
    Ja-ja, qué graciosa.

Al llegar a casa sigue sin haber nadie, seguramente sus padres no volverán hasta tarde y cuando ellos se levanten al día siguiente ella ya se habrá ido, así es casi siempre. Pero bueno, así por ahora no tendrá que dar explicaciones sobre su cambio de look.
Danielle se mira una vez más en el espejo, ese color rosa clarito tampoco le queda tan mal con su piel blanca y sus ojos azules… pero sigue pensando que es demasiado, con lo sencilla que es ella… Parece una muñeca, como si fuera una versión pequeña de Nicki Minaj.
Lo mejor es que se vaya a dormir ya, mañana será un día nuevo y lo verá todo de distinta forma.

    Menos mal que hiciste caso a mi consejo, esa camiseta gris queda genial con tu nuevo look — Qué forma más graciosa tiene su amiga de darle los buenos días.
Al entrar al instituto, Danielle sintió como todas las miradas y cuchicheos se centraban en ella, con lo que odia ser el centro de atención y que la gente la mire mucho…
    Qué graciosa estás últimamente Tess.
    ¿Dani? ¿Eres tú? Wow, menudo cambio…
Las dos amigas se dan la vuelta y se dan cuenta de que quien está hablando es nada más y nada menos que Michael, uno de los más guapo y populares del instituto.
    ¿Qué? ¿Me dices a mí? — Danielle está casi sin palabras, aquel chico realmente se está dirigiendo a ella. Nunca antes le había hablado excepto para pedirle algo.
    Claro, ¿a quién sino? Estás muy guapa. — Dice Michael sonriendo.
Qué sonrisa tan bonita tiene, piensa Danielle. ¿Qué chica del instituto nunca ha estado colada por él?
    Mm gracias — contesta Danielle tímidamente.
    ¿Sabes? Deberíamos ir a tomar algo alguna vez. Si quieres, claro.
¿Cómo? ¿Realmente sus oídos estaban oyendo lo que oyen?
    Pues… ehh… sí, claro.
    Genial, pues nos vemos pronto.
El chico se fue, dejando a las dos amigas aún sorprendidas y con la boca abierta.
    ¿Qué acaba de pasar? — Tessa es la primera en  hablar.
    Esperaba que me lo dijeras tú, porque yo sigo sin entenderlo.
    ¡Tu pelo ha enamorado al buenorro del instituto! Me merezco un aplauso.
    Ni lo sueñes.
    Bueno, pues por lo menos un gracias. ¡Dani y Mike forever!
    Qué tonta eres, cállate anda, seguro que lo ha dicho por cumplir…
    Pues esa sonrisilla… no sé yo, seguro que pronto te llama para quedar y quién sabe qué puede pasar. — El tono de su amiga es muy sugerente, lo que hace a Dani soltar una carcajada.
    Pues le diré que no si me lo pregunta.
    ¿Qué? ¿Por qué?
    Tenemos un concierto que preparar, ¿no? — Dice Dani para intentar hacer cambiar de tema a su amiga.
    ¡Oh! De eso quería hablarte. No te lo vas a creer, pero dicen que Niall podría venir aquí unos días antes, a ver a su familia.
    ¿Aquí? ¿Aquí, aquí?
    Claro, ¿a qué ‘aquí’ sino va a ser?
La cara de alegría de Danielle pronto cambia a un gesto de preocupación.
    Y… ¿sabes dónde va a estar? — pregunta, intentando no parecer muy alterada.
    No, ¡pero investigando un poco seguro que lo encontramos!

Danielle se siente fatal, ella sabe dónde encontrar a su familia, de pequeña estuvo miles de veces en casa de sus primos y sus abuelos, pero no puede decírselo a Tessa o le hará ir con ella… Pero está tan ilusionada que tampoco puede mentirle…



lunes, 9 de septiembre de 2013

Capítulo 3: Fuiste mía durante el verano.

Toc, toc
    ¿Qué quieres ahora, Dani?
    Iré contigo.
    ¡Ahhhhhhhh! ¡Sabía que acabarías cediendo! Me quieres mucho.
    Demasiado diría yo… Esto es un favor, y me lo tendrás que devolver.
    Sabes que por ti hago lo que sea. Ay, qué feliz soy.
    Sí, sí… Por cierto, te he traído lo que dejaste en mi casa.
    ¿Has ojeado la revista y escuchado el disco?
Esta pregunta pilla por sorpresa a Danielle, ¿miente? ¿Le cuenta la verdad a su amiga? Pero es que no quiere dar muchos detalles.
    Escuché alguna canción… — Duda un momento, pero se decide a hablar — Me gusta mucho una que se llama “Summer Love” la verdad.
    ¿Sí? ¡Es preciosa! Leí que Niall se la compuso a una amiga de la infancia, ¿no es adorable?
    Ah, ¿en serio? ¿Y se conocieron en verano o qué?
    Pues no sé Dani, eso como no se lo preguntes a él…
¿Por qué está dudando ahora? Danielle se siente tan confusa… ¿Debería explicarle toda la historia a Tessa? No, no sabe cómo se lo tomaría.

Bastantes años antes…

    Por fin es verano, ¿sabes lo que eso significa? Que ya no hay clases y podemos estar juntos todo el día todos los días.
    Sí — Danielle no puede evitar sonreír con entusiasmo, le encanta que su amigo tenga tantas ganas de estar con ella, porque ella también desea poder pasar este verano el mayor tiempo posible con él.
    ¡Vas a ser mía durante el verano!
Y como la mayoría de sus conversaciones, esta también acabó en un gran abrazo.

    Oye Tess… Ya que voy a acompañarte a ver a los chavales esos, tendré que saber un poco más de ellos, ¿no?
    ¿Y qué quieres saber?
    Pues no sé…
    ¿Sabías que Niall vivió aquí de pequeño? Tengo una amiga que iba con él de pequeño a clase.
    Ah, qué casualidad.
    Sí y también una vez…
    Oye, ¿alguno tiene novia? — Dani no evita callarse más la pregunta, aunque ha sonado demasiado interesada.
    ¿Y eso por qué te interesa? ¿Has pasado de odiarlos a estar enamorada de ellos?
Danielle suelta una exagerada carcajada que suena demasiado nerviosa.
    No mujer, pero digo que siendo famosos, guapos y ricos…
    Pues sí, algunos tienen novia, pero Niall y Harry están solteros.
    Ah.
No sabe por qué, pero Dani se alegra de escuchar eso, aunque evita esa sensación rápidamente.
    Escúchame Tess, necesito que me devuelvas ya el favor.
    A ver, ¿qué quieres que haga por ti?
Entonces Danielle saca de la bolsa que traía con ella una cajita.
    ¿En serio Dani? ¿Te has vuelto loca?
    ¿Qué? ¿Por qué? Sólo quiero cambiar un poco.
    ¿Tintándote el pelo de rosa?
    No mujer, sólo quiero tintarme las puntas…
    ¿Desde cuándo te has vuelto tan hipster?
    Qué no mujer, que sólo es un tinte temporal, quiero ver cómo me quedaría.
    ¿Y quieres que te lo haga yo? Sabes que no soy muy buena para estas cosas…
    Mujer, tampoco creo que sea muy difícil, mejor que hacérmelo a mí misma seguro que sale.

    Bueno, vale, pero no te prometo grandes resultados…

viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 2: Volveré a por ti.

    Vale, tampoco hacía falta que te pusieras así.
    Espera, Tess, lo siento… Es que…
    ¿Es que qué? ¿Por fin vas a darme una explicación madura para tu comportamiento?
    No lo entenderías.
    Inténtalo.
    Yo… No puedo, de verdad.
    Vale, pues cuando te decidas a hablar, ya sabes dónde encontrarme.
Tessa sale de la casa de su amiga enfadada. Tiene motivos, aunque Danielle piensa que lo han exagerado todo demasiado.
Danielle prefiere olvidarlo todo y se sienta a terminar de comer, aunque esta comida ha acabado enfriándose también. En la mesa ve la revista que Tessa había traído, es una revista irlandesa, la típica revista que compran las adolescentes para enterarse de cotilleos y demás tonterías.
En la portada hay una foto de ese grupo del que todo el mundo ahora habla: “¡Tan solo quedan 2 semanas para la vista de One Direction a nuestro país! ¿Te lo vas a perder?” “Sí”, piensa Danielle. Aunque la curiosidad le puede y acaba leyendo el resto de aquella revista: “La boyband más popular del mundo, One Direction, actuarán en Dublín en 2 semanas”.
A Tessa le había costado mucho conseguir entradas para ir a verles, ya que se habían agotado muy rápidamente. Le había costado decirle que no quería acompañarla, pero es que de verdad no se sentía capaz de hacerlo.
“Harry, Louis, Liam, Zayn y Niall pasarán con su gira por nuestro país, ¿quieres conocerlos un poco más?”
“No, no quiero”, se repetía Danielle, pero continuó leyendo…
Harry Styles…
Louis Tomlinson…
Liam Payne…
Zayn Malik...
Niall Horan. Aquel nombre causa efectos muy contrarios en ella. Por una parte recuerdos tiernos, por otra tristeza y por otra, mucho enfado e ira.
Hacía dos años que aquella banda había  alcanzado el estrellato mundial. La primera vez que le vio en la televisión no podía creerlo, después de 8 años por fin le volvía a ver…
“Niall Horan es el tierno del grupo. Es rubio con una sonrisa adorable, ¡cómo se nota que es irlandés! Niall ha vivido gran parte de su vida en Dublín, aunque en realidad se crió en un pueblo a unos 80km de la capital, Mullingar. A Niall le encanta el fútbol, comer y estar con sus amigos…”
Danielle miró su foto en la revista, durante estos años ha intentado no saber de él y evitar mirar sus fotos y escuchar su nombre, pero es difícil cuando todo el mundo habla se ese grupo.
En realidad Niall no había cambiado tanto, ahora tiene el pelo otra vez rubio, como cuando era pequeño y se puso aparato en los dientes, pero esos ojos y esa mirada siguen siendo las mismas… Estúpido Niall, cómo le odia y le detesta.
En cambio ella ha cambiado bastante en estos años, su pelo ya no es tan rizado y rubio como cuando era pequeña y se lo ha dejado largo, por suerte la pubertad ha hecho un buen trabajo con ella. Es más o menos mona.
Miles de recuerdos le vuelven a la mente a Danielle. Recuerda aquellas tardes en la casita del árbol, lo que le gustaba escuchar a su mejor amigo cantar, lo hacía realmente bien, ella siempre supo que algún día llegaría lejos si se lo proponía. Pero las cosas no terminaron ni mucho menos como ella siempre lo planeó. Ella se imaginó una vida recorriendo el mundo junto a él mientras él cantaba canciones que había compuesto para ella. En cambio ahora… Malditos sueños de la infancia.
En realidad Danielle nunca se había parado a escuchar ninguna canción de ellos, exceptuando los singles que siempre se escuchan en la radio y televisión y de los que está harta. Por eso al ver el CD que Tessa había traído sintió la tentación de ponerlo, “Take me home”, “menudo nombre más estúpido”, piensa.
Tras escuchar el CD entero, sin duda le han encantado canciones como ‘Little Things’, ‘They Don’t Know About Us’ y algunas más. Lo hacen bastante bien, hay que admitirlo.
Pero hay dos canciones en especial que le han llamado mucho la atención, por eso se sienta en el ordenador y se pone a investigar.
Según una web que ha encontrado, “back for you” y “summer love” son las canciones favoritas de Niall, porque las escribió cuando era pequeño y tienen un gran significado emocional para él.
¿Puede ser eso verdad? Aquellas canciones…
“No puedo creer que estés haciendo las maletas, intentando no llorar… No prometas que vas a escribir, no prometas que llamarás, solo promete que no olvidarás que lo tuvimos todo”
 “Cada vez que te despiertas me oyes decir ‘adiós’. No tienes que preocuparte, volveré a por ti”

Imposible. Seguro que él ya no se acuerda ni de su nombre, y ella también debería olvidar ya el suyo.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Datos.

Bueno, pongo esto para avisaros de que varios datos y detalles me los voy a inventar y voy a cambiar fechas y cosas así. Lo digo para que luego no me venga nadie diciendo "Niall no vive en Dublín", "eso fue hace 3 años, no 2" bla, bla, bla, ya lo sé, lo hago para que así la historia encaje mejor y quede más bonita. Así que espero que lo entendáis y paséis por alto esas tonterías. Gracias.

Capítulo 1: Sólo éramos niños perdidos.

10 años después.

— Por tercera y última vez, no.
— Venga Dani, porfa, soy tu mejor amiga, hazlo por mí.
Qué insistente puede ser Tessa a veces, es su mejor amiga y la quiere, pero no puede hacer eso por ella, de ninguna manera.
— Lo siento Tess, pídeselo a otra persona, cualquiera aquí estaría dispuesta a acompañarte.
— Pero tú eres mi mejor amiga y quiero  compartir esa experiencia contigo... Tan solo dime una razón por la que no quieres venir, venga.
Justo en ese momento suena el timbre y tienen que irse a clase. "Salvada por la campana", piensa Dani. No quiere seguir discutiendo con su amiga y no se le habría ocurrido ninguna buena escusa para escaquearse.
— Tengo que ir a clase, hablamos luego, ¿va? Te quiero. 
— Yo a ti te odio, adiós, nos vemos al salir de clase.
Dani se ríe, le encanta su amiga y odia tener que decirle que no, por eso se olvida directamente del tema y se va corriendo a clase de español, llega tarde.

Cuando Dani llega a casa se encuentra la casa vacía y la comida hecha en la cocina. Hace 3 años que a su padres decidieron abrir una gran empresa, ahora les iba mejor lo que implicó que se mudaran a una casa más grande en otro barrio en la otra punta del pueblo, pero aquello también implicaba que sus padres casi nunca estaban en casa y a veces los echaba mucho de menos, se siente sola en casa y por eso pasa tanto tiempo en casa de Tessa, su familia se había convertido en una segunda familia para ella.
Macarrones para comer, fríos. Qué asco, Danielle piensa que ya es hora de empezar a aprender a cocinar, pero siempre tiene demasiadas cosas en la cabeza como para ponerse a ello.
Mientras come coge el periódico de hoy que hay encima de la mesa y empieza a ojearlo. Al llegar al apartado de 'próximos eventos' se levanta y tira el periódico y, encima de él, los macarrones fríos. Menudos días le esperan, mejor será que vaya a descansar...
Pero en ese momento alguien llama a la puerta. Danielle va a abrir y allí está Tessa con una bolsa en la mano y una sonrisa en la cara.
— ¿Qué haces aquí? — Pregunta Dani bastante extrañada, ¿qué se traerá entre manos?
— Apuesto a que tienes hambres.
Tessa entra y deja la bolsa encima de la mesa de la cocina, de ella saca varios platos con comida: sopa de primero, arroz de segundo y pastelitos de postre.
— Gracias a Dios, te quiero Tess. 
— Lo sé.
Pero eso no es todo, Tessa sigue sacando cosas de aquella bolsa: Un CD y una revista.
— Oh, no, no, Teressa Fletcher, ¿cómo puedes ser tan manipuladora?
— Venga Dani, no te estoy manipulando, solo te estoy intentando hacer un favor.
— ¿Hacerme un favor? No, eso es no respetar mis palabras. No es no.
— Sólo quiero que me des un porqué.
— Porque no.
— Dani, moléstate en conocerlos, aunque solo sea un poco.
— Ya los conozco lo suficiente y no me interesa hacerlo más.
Aquella conversación estaba calentándose demasiado. Dani odia discutir con su mejor amiga, pero no entiende que Tessa no respete su decisión y esta otra no comprende el comportamiento de su amiga.
— ¿Qué vas a conocerlos? Llevas con esa actitud desde que te conozco. Si me acompañaras y los vieras en verdad...
— QUE NO TESSA, QUE NO VOY A ACOMPAÑARTE A VER LOS 5 NIÑATOS ESOS.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Prólogo.


No había sitio que le gustara más a Danielle que la casita del árbol. Era el sitio perfecto para jugar o estar tranquila, y era más perfecto cuando lo compartía con su mejor amigo, al que conocía casi desde que nació, ya que era su vecino, y nunca se habían separado desde entonces. 
Aquel niño era el único que conseguía que Dani se olvidara de todo con sólo su presencia. Siempre la hacía reír con sus bromas y le encantaba escucharle cantar. Se reunían todas las tardes en aquella casita del árbol que su padre construyó hace unos años y pasaban allí la tarde, merendaban, hablaban... porque no había secretos entre ellos, nunca los había habido, no había nadie en quien confiaran más que el uno en el otro.
Ambos solían ser puntuales en sus citas diarias, pero un día parecía que su gran amigo se retrasaba, demasiado. 
Al principio Dani no se preocupó, pensando que se habría entretenido con algo. Le encantaba que su amigo fuese tan soñador, tenía grandes sueños que esperaba algún día alcanzar y ella siempre le apoyaba en todo.
— Siento el retraso — Dijo cuando por fin apareció por la puertecita de la casa del árbol.
A pesar de que Dani se alegraba mucho de que haubiera llegado, él no parecía tan feliz, parecía preocupado y triste.
— ¿Te pasa algo? — Dani era la persona que mejor le conocía, sabía cuando algo no iba bien.
— ¿A mí? No, qué va...
— Bueno, si tú lo dices... Sabes que somos amigos y puedes confiar en mí.
Él no dijo nada, simplemente se acercó y la abrazó. Sus abrazos eran los mejores, sin duda. Era como abrazar a un gran oso de peluche.
Qué sentimientos tan grandes para niños de apenas 7 y 8 años. Algo que Dani siempre había sentido por su vecinito, pero no estaba segura de que él sintiera lo mismo, eran muy pequeños todavía.

El pequeño amor de Dani no volvió a la casita del árbol en los siguientes 3 días. Danielle estaba preocupada y decidió ir a buscar a su amigo a su casa. Su sorpresa al llegar fue encontrar coches y camiones en la puerta, pero lo más sorprendente fue ver a su mejor amigo montado en uno de los coches y este, al verla a ella, bajó la cabeza como si buscara algún sitio donde esconderse.
La madre de Dani estaba en la puerta de casa, acababa de terminar de hablar con la vecina que le había dejado varias cajas y bolsas.
— Mamá, ¿qué pasa con los vecinos? — Finalmente se atrevió a preguntar, aunque estaba asustada por la posible respuesta.
— ¿No te ha contado nada su hijo? 
Danielle negó con la cabeza.
— ¿Se van?
— Su padre ha encontrado trabajo en Dublín.
— ¿Cuándo volverán?
— Danielle, esto es permanente... 
— Porque volverá, ¿no?
— Cielo, van a empezar una nueva vida allí...
Justo en ese momento, el coche de sus vecinos arrancó. Todos se despedían por las ventanillas del coche, excepto él, que miraba a Danielle con una mirada triste de pena y culpabilidad.
Danielle no era consciente de lo que veía, ¿su mejor amigo se iba? ¡Pero si no se había ni despedido de ella? Seguro que debía ser algún error. Si por lo menos pudiera haberle pedido alguna explicación...
— Pero mamá...
— No Dani, Niall no va a volver.
Y fue en aquel momento en el que fue consciente de que esa sería la última vez que veía al que había sido su mejor amigo y su gran amor.