— Eh… Perdona, ¿qué
haces aquí?
— Pues solo estaba… —
Danielle se gira de repente y se queda sin habla — pues, eh, eso, pasaba por
aquí y… eso…
— Por supuesto, me lo
has dejado todo muy claro jaja
— Yo… — Esos ojos
azules — Lo siento, quiero decir que pasaba por aquí y esta casita me llamó la
atención. Pero no te preocupes, ya me iba.
Danielle intenta escapar de la situación, no esperaba esto para nada, no
en ese momento, no en ese lugar. Pero aquel chico no es tan fácil de esquivar.
— Tranquila, no tengo
ningún problema. ¿Sabes? Solía jugar aquí de pequeño y hacía tiempo que no
venía por aquí. Este lugar me trae buenos recuerdos.
— Ah, pues me alegro…
— Danielle evita mirarle a los ojos, o simplemente mirarle. ¿De verdad no le ha
reconocido? Bueno, no sabe de qué se extraña, era obvio que él se había
olvidado de ella. En cambio a ella le resulta imposible no reconocer esos ojos
azules, esa sonrisa que, aunque ya no está torcida, sigue siendo igual que hace
10 años. — Espero que te diviertas, ¿eh? Chao.
Una vez más, Dani intenta salir de aquello
y, una vez más, sin éxito.
— Por cierto, soy
Niall — El chico sonríe y le tiende la mano a Danielle en forma de saludo.
— No soy tonta — dice
sin pensar — quiero decir, que te he visto en la tele y esas cosas. Mi amiga es
una especie de obsesa tuya… — Intenta arreglarlo, pero más bien parece que lo
está empeorando, así que decide devolverle el saludo y fingir como que no ha
dicho nada — Yo soy Da… yane... Me llamo Dayane.
El chico vuelve a reír. Es increíble como algunas cosas nunca cambian,
su risa le transporta al pasado, como si nunca nada hubiera cambiado entre
ellos. Pero todo ha cambiado. Y ahora está ahí, cara a cara con el chico que
una vez significó tanto para ella y este ni si quiera es capaz de recordarla…
— ¿Eres de por aquí,
Dayane?
En serio, ¿a qué vienen tantas preguntas? Danielle solo quiere correr
lejos de allí, no quiere meter más la pata.
— Pues no, soy del
sur. Y por cierto, debería irme ya que me están esperando en casa — Miente,
sabe de sobra que no habrá nadie esperando a que vuelva.
— Ah, pues te
acompaño, así de paso me paseo por aquí que hacía tiempo que no venía.
— ¿Qué? ¿Por qué?
Quiero decir… ¿No tienes miedo de que las fans locas me reconozcan?
Una vez más esa risa
— No te preocupes,
uno se acostumbra, y aquí tampoco hay tanta gente.
— De verdad, no
tienes por qué molestarte, que vivo muy lejos eh.
Y Danielle baja casi corriendo de la casita del árbol y empieza a andar
a paso ligero por la calle. Pero en cuanto se da cuenta, tiene a Niall a su
lado andando.
— ¿No me has oído?
Que no quiero que me acompañes — Intenta sonar enfadada, pero en realidad ha
parecido más una niña pequeña caprichosa.
— Jajaja, ¿cómo sabes
que te estoy acompañando? Simplemente estoy andando por la calle, y no puedes
prohibirme ir por la calle.
Danielle se para de golpe, deshacerse de este chico va a ser más difícil
de lo que esperaba.
— ¿Siempre eres así de insistente y
cabezota?
Por primera
vez desde que se han visto, sus miradas se han cruzado, aunque Dani no tarda
mucho en apartar la vista y mirar al suelo sonrojada. Niall sonríe, Dayane le
parece una chica muy peculiar, además es muy mona.
— No, la verdad es que suelo ser peor.
— Pues vaya…
— ¿Sabes? — Interrumpe él de nuevo —
Me recuerdas a alguien.
Danielle se
altera muchi y busca cualquier medio para escapar y, por suerte, antes de que
pueda responder su teléfono suena. Aunque no sabe si esto es mejor o peor,
porque ahora va a tener que enfrentarse a Tessa. Mentir a dos bandos, qué
locura. Cuando deseaba una vida más emocionante no se refería precisamente a
esto.
— Tengo que contestar al teléfono, es
privado… Lo siento…
— No te preocupes, creo que ya he sido
demasiado pesado por hoy.
— Tranquilo, solo un poco — ambos
sonríen a la vez. Sin duda habría sido una escena bonita para cualquier película
o novela si se hubiese dado en otras condiciones.
— ¿Sería mucho pedir volver a verte?
Esta
pregunta pilla por sorpresa a Danielle. No sabe qué contestar, su parte de niña
le grita que diga que sí, pero su parte de adolescente resentida le dice que
no, que después de todo lo que pasó por él, no puede perdonarle.
— Pues… Yo… — su teléfono sigue
sonando, Demi Lovato no deja de cantar mientras Tessa espera ansiosamente en la
otra línea del teléfono.
— Será mejor que lo cojas. Pero toma —
Niall saca de su bolsillo un sobre y se lo da a Danielle — Espero verte. — Y,
tras decir esto, se da media vuelta y se va.
Danielle
está casi paralizada, no sabe cómo asimilar todo lo que acaba de pasar. Coge el
teléfono y no dura mucho la llamada
— Tess, no puedo hablar, te llamo en
cuanto llegue a casa… Ninguna novedad — y cuelga.
Está muy
cansada de mentir, sobretodo de mentir a personas que le importan. Sabe que las
mentiras no traen consigo nada bueno, pero necesita tiempo para pensar qué
hacer. Maldito destino, por una vez podría haber separado estos caminos para
siempre. Si hace un día cualquier persona le hubiera propuesto pasar un día con
Niall Horan habría dicho mil veces que no, se habría negado hasta a verle de
lejos. En cambio, ahora sentía hasta encanto por él, ser adorable siempre ha
sido una de sus mejores cualidades… Y sí, sin duda le sigue odiando.

